jueves, 1 de febrero de 2007

Radiante mañana.


Cuando volvíamos, el sol disipaba la ligera bruma de la mañana, las amas de casa sacudían sus alfonbras en el umbral de sus casa o charlaban; y en los bosques, a las puertas del pueblo, empezaba la más radiante mañana de primavera que haya quedado en mi memoria.


El gran Meaulnes.

Alain-Fournier.